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El retorno de la Bella Durmiente

El viejo rey siempre desayuna en la terraza; a esa hora del mediodía, en babuchas, sin gayumbos y con una fresca kandora de lino por todo atavío, se siente libre, etéreo, como dios, vaya, y la visión relajante del golfo Pérsico le provoca una armonía emocional difícil de describir. Sobre la mesa de pulido mármol, un par de rebanadas de pan, doradas y crujientes, untadas de tomate, un chorrito de…