El futuro que viene

Y el bando rezaba así:

“Debido a la reiteración descontrolada de las averías sufridas por el reloj de la Casa Consistorial y ante la carga que supone para las arcas del Ayuntamiento su reparación y cuidado, la Junta Municipal, reunida en sesión extraordinaria, y con carácter urgente, tomando en consideración las opiniones vertidas por cualificados científicos, como el Dr. Ghag, del University College de Londres, referidos a la relatividad del tiempo, ha llegado a las siguientes conclusiones:

Que espacio y tiempo son inseparables e interactúan.

Todos y cada uno de los acontecimientos de nuestras vidas ocurren en un espacio-tiempo diferente, aunque sucedan en lo que creemos que es el mismo sitio.

Nuestra existencia es una sucesión de instantáneas. En nuestra experiencia como seres humanos percibimos el tiempo como una secuencia de sucesos. Es decir, que no existe el presente, porque se transforma en pasado en el mismo instante en que se produce.

La percepción que tenemos de que el presente es lo único que existe carece de sentido, porque es efímero y se precipita en la nada cada segundo.

Queda científicamente demostrado que el tiempo siempre va para adelante y nunca para atrás.

Así que teniendo en cuenta todas estas consideraciones, yo, el Alcalde, proclamo que el tiempo es una ilusión y, por consiguiente, a partir del día de la fecha queda abolido el presente. Desde hoy vivimos en el futuro.

Bienvenidos a la entropía.

Yo el Alcalde.”

Y de esa manera, con la credibilidad del tiempo en entredicho, quedó solucionado el problema del reloj de la Casa Consistorial.

CC-BY-NC-ND

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