Añoranzas

Los sueños que un día fueron
irrenunciable quimera
de la juventud primera
¿cómo fue que se perdieron?

Brotes que la primavera
dio credencial de arboleda
tejera, hayedo, pobeda,
¿quién los consumió? ¿En qué hoguera?

Si en una oscura almoneda
fue arrumbada la utopía;
huérfano de valentía
¿al corazón, qué le queda?

Cruel e injusta tiranía
la impuesta por la razón,
¿qué es vivir sin emoción
sino una lenta agonía?

Si es humana obligación
librarse de las cadenas
¿se podrán pagar las penas
reviviendo la ilusión?

Las propias y las ajenas,
que es contagioso sentir
en los centros el latir
de la esperanza en las venas.

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